Última actualización:
Snæfellsnes es una península del oeste de Islandia, conocida por el pico afilado del Kirkjufell y por el Snæfellsjökull, el volcán que las excursiones contemplan desde su extremo occidental. La mayoría llega en un largo día desde Reykjavík, con playas negras, campos de lava y pequeños pueblos de la costa por el camino.
Snæfellsnes pertenece a la Región Oeste de Islandia y está junto a las aguas de Faxaflói. El fiordo de Breiðafjörður, un brazo del océano Atlántico, llega a los municipios de Snæfellsbær, Grundarfjarðarbær y Stykkishólmur, los tres de la misma región. Stykkishólmur ocupó el lugar de dos antiguos municipios, Stykkishólmsbær y Helgafellssveit. Son comunidades pequeñas: Snæfellsbær, que limita con Grundarfjarðarbær, abarca 682 kilómetros cuadrados y tenía 1669 habitantes a principios de 2025.
El Kirkjufell se alza en la península de Snæfellsnes, y todas las excursiones de esta página paran allí. El mirador habitual está cerca de Grundarfjörður, un pueblo del municipio de Grundarfjarðarbær, que abarca 149 kilómetros cuadrados y tenía 826 habitantes a principios de 2025. Desde ahí, la pequeña cascada de Kirkjufellsfoss queda en primer plano y el pico empinado se alza detrás: es la imagen que buscan casi todos los fotógrafos.
El volcán Snæfellsjökull está dentro del Parque Nacional de Snæfellsjökull, en Snæfellsnes; oficialmente, el parque se llama simplemente Snæfellsjökull. Se creó en 2001 y abarca unos 167 kilómetros cuadrados.
Dentro del parque, las excursiones bajan a pie hasta Djúpalónssandur, una cala de guijarros negros donde todavía quedan en la orilla restos de un pesquero británico naufragado. Allí descansan también cuatro viejas piedras de levantamiento, que antes servían para medir la fuerza de los pescadores. En invierno, el estado de las carreteras y el tiempo pueden cambiar las paradas a las que se llega.
En el pequeño pueblo de Arnarstapi, un sendero costero pasa junto a acantilados de basalto y arcos sobre el mar, con aves marinas anidando en la roca. Muy cerca, los dos farallones volcánicos de Lóndrangar se levantan a pico desde la costa. En Búðir, la iglesia negra se recorta solitaria sobre la lava. Varias excursiones cruzan además Berserkjahraun, un campo de lava afilada, y paran en Ytri Tunga, una playa donde las focas suelen descansar en las rocas, aunque verlas nunca es seguro.
Dos días en grupo reducido siguen casi la misma ruta. La excursión de un día en grupo reducido desde el centro de Reykjavík cruza Berserkjahraun, para en el Kirkjufell y su cascada, entra en el parque nacional para ir a Djúpalónssandur y luego visita Lóndrangar, Arnarstapi, la iglesia de Búðir e Ytri Tunga. El mismo día con guía en español mantiene esas paradas. El tour en grupo reducido con almuerzo casero suma una comida hecha con productos locales en una granja de caballos; contempla el glaciar desde el extremo occidental, pero no camina sobre él.
Si prefieres un día privado, el tour privado desde Reykjavík te recoge en la ciudad, visita el Kirkjufell, Djúpalónssandur y el sendero costero de Arnarstapi y entra en una cueva de lava; está clasificado como fácil. El tour privado con fotógrafo pasa a buscarte por tu alojamiento de Reykjavík, y el guía también te hace las fotos, con la selección editada incluida; para en Búðir, Arnarstapi, Lóndrangar, la cascada de Svöðufoss y el Kirkjufell.
En invierno, el circuito de dos días por Snæfellsnes y Borgarfjörður dedica el primer día a la fuente termal de Deildartunguhver, a Reykholt y a las cascadas de Hraunfossar y Barnafoss, con una noche en la zona de Borgarfjörður. El segundo día cruza la península hasta Gerðuberg, Arnarstapi y Djúpalónssandur, baja con un guía a la cueva de lava de Vatnshellir y termina en el Kirkjufell.
Hay más excursiones que paran en la península en la página del destino Snæfellsnes.
Sí. Cinco de estas excursiones van y vuelven desde la capital en un día completo; la sexta dura dos días y suma Borgarfjörður.
No. Miran el glaciar desde miradores repartidos por la península, y ninguna incluye una caminata sobre el hielo.
Es la pequeña cascada que hay delante del Kirkjufell. Las excursiones paran a su lado para la foto clásica de la montaña detrás del salto de agua.
No siempre. Entrar en Vatnshellir supone bajar escaleras y pasar por galerías bajas, así que puede no convenir a quien tenga movilidad reducida o miedo a los espacios estrechos.
Fuentes: Wikidata (CC0).