El Coliseo, cuyo nombre oficial es Anfiteatro Flavio, se levanta en el corazón arqueológico de Roma. No hay anfiteatro más grande ni en Roma ni en ninguna otra parte del mundo, y su fachada norte alcanza casi 50 metros de altura. Además, figura entre los monumentos de la Antigüedad del Centro Histórico de Roma, Patrimonio Mundial desde 1980. Esta página cuenta quién lo construyó, qué ocurría en la arena y debajo de ella y cómo encaja con el Foro, el Palatino y el Arco de Constantino, que lo rodean.
Los emperadores de la dinastía flavia lo mandaron levantar en el siglo I d. C., en un terreno con historia reciente. Tras el incendio del año 64 d. C., Nerón había empezado una enorme residencia nueva, la Domus Aurea, cuyos terrenos incluían un lago artificial en el valle donde hoy se alza el Coliseo. El palacio tenía además un vestíbulo inmenso con una estatua colosal de Nerón vestido de dios Sol. El nombre popular del anfiteatro procede de una estatua colosal que se alzaba muy cerca.
Hasta el final de la Antigüedad, el público llenaba el anfiteatro para ver espectáculos de enorme atractivo popular, sobre todo cacerías y combates de gladiadores. Dos puertas en el eje mayor del edificio marcaban cada espectáculo: gladiadores y animales salían a escena por la Porta Triumphalis, y los cuerpos de quienes morían se sacaban por la Porta Libitinaria. Esta segunda puerta debe su nombre a Libitina, la diosa romana encargada de los honores que se rendían a los muertos.
Bajo la arena estaban las estructuras subterráneas que hacían posibles los juegos y las cacerías. Allí se guardaban los animales y la maquinaria que subía a la arena complejos decorados, y allí se reunían gladiadores y animales para los últimos preparativos antes de salir. Estos pasillos se rellenaron de tierra a finales del siglo V d. C. y han llegado hasta hoy tal como estaban entonces.
Desde 2017, el Coliseo forma parte del Parco archeologico del Colosseo, creado ese año como instituto autónomo. El parque abarca también el Foro Romano y el Palatino, la Domus Aurea en el monte Opio, el Arco de Constantino y la Meta Sudans.
La plaza del Foro se pavimentó a finales del siglo VII a. C., después de desecar el pantano que ocupaba el valle, y se convirtió en el centro de la vida pública romana durante más de mil años. Después de que Augusto eligiera el Palatino para vivir, la colina pasó a ser la sede de los palacios imperiales; por eso su nombre, Palatium, es hoy sinónimo de residencia en las lenguas modernas.
En el antiguo recorrido de los triunfos, entre el Circo Máximo y el Arco de Tito, se alza el Arco de Constantino, el mayor arco honorífico que ha llegado hasta nosotros. Celebra el triunfo de Constantino sobre Majencio tras la batalla del Puente Milvio, en el 312 d. C., y el Senado se lo dedicó al emperador en el 315 d. C.
Muchos viajeros unen el anfiteatro con sus vecinos en una visita guiada al Coliseo, al Foro y al Palatino o en un tour guiado en grupo reducido por el Coliseo y el Foro. Para ver la ciudad que lo rodea de otra manera, hay un paseo en Vespa vintage que pasa por el Coliseo y llega a Trastevere y un recorrido en buggy por el Coliseo y la ciudad antigua. Quien prefiera un plan a medida tiene un tour privado con guía por los monumentos de Roma, y quien llega en crucero puede hacer un tour privado de día completo por Roma desde el puerto de Civitavecchia.
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Por una estatua colosal que había en las cercanías; su nombre oficial es Anfiteatro Flavio.
Fueron los emperadores flavios, que lo encargaron durante el siglo I d. C.
Allí esperaban los animales y estaba la maquinaria escénica; además, quienes iban a actuar se preparaban antes de cada espectáculo.
El Foro, el monte Palatino, la Domus Aurea, la Meta Sudans y el Arco de Constantino.
Sí. El Centro Histórico de Roma, inscrito en 1980, lo incluye entre sus monumentos de la Antigüedad.
Fuentes: Ministero della Cultura (cultura.gov.it) (CC BY 3.0).