Ischia es famosa por sus fuentes calientes y sus laderas verdes, pero lo primero que ven muchos viajeros es el Castillo Aragonés, una fortaleza que ocupa una pequeña isla propia justo enfrente del antiguo pueblo de Ischia Ponte. En esta página descubrirás el castillo y la subida por dentro de la roca; las callejuelas de Ischia Ponte; la bahía de Cartaromana, con su torre y su ciudad romana sumergida; el puerto y los pinares de Ischia Porto; y las excursiones para recorrer la isla en barco, en autobús o en un día desde Nápoles.
El castillo se alza sobre un islote de marea, de roca traquítica, en la costa oriental de Ischia, y un puente de mampostería de 220 metros lo une al antiguo Borgo di Celsa, hoy más conocido como Ischia Ponte. La roca nació de una erupción hace más de 300 000 años. Sube hasta 113 metros sobre el mar y ocupa unos 56 000 metros cuadrados.
Hasta mediados del siglo XV, solo se podía entrar por mar, por una escalera en el lado norte del islote. Alfonso V de Aragón mandó entonces excavar un paso en la roca. El túnel mide 400 metros y lo iluminan altas aberturas en el techo, que también servían para verter aceite hirviendo y lanzar piedras sobre los atacantes. Después del túnel, un camino de herradura sube al aire libre hasta la cima, y de él salen senderos más pequeños hacia los edificios y los jardines. Desde los años 1970, un ascensor excavado en la roca facilita la subida y llega a 60 metros sobre el nivel del mar.
Quién levantó la primera fortaleza sigue en debate. Algunos autores la atribuyen a Hierón, tirano de Siracusa, en el año 474 a. C., pero la tesis más aceptada sostiene que nació hacia el siglo V como puesto militar bizantino, el castrum Gironis. El gran cambio llegó a partir de 1433, cuando Alfonso de Aragón, llamado el Magnánimo, mandó restaurar las murallas exteriores y los edificios interiores y cambió el puente de madera por el de mampostería que todavía une el islote con Ischia Ponte.
El castillo se convirtió entonces en un centro de la vida cortesana, un refugio de la nobleza en tiempos de guerra y un abrigo capaz de acoger a miles de personas. En 1509 se celebró allí la boda de Ferrante d'Avalos con Vittoria Colonna, que, ya viuda, escribió en la isla los sonetos de amor que la hicieron famosa. La decadencia empezó en el siglo XVIII, cuando las familias nobles se marcharon. Un bombardeo destruyó el castillo en 1809, y más tarde pasó a manos privadas.
Al otro lado del puente, ya en tierra, Ischia Ponte también se llama Borgo di Celsa, por sus moreras. Los documentos citan este pueblo de marineros y pescadores ya en el siglo XIII, y su trazado apenas ha cambiado: callejuelas estrechas donde los palacios señoriales se alternan con casitas bajas. La catedral de la Assunta se construyó en 1301 y los ingleses la bombardearon en 1809; su cripta, pintada con frescos de la escuela de Giotto, guarda los restos de las antiguas familias nobles de Ischia.
Entre el puerto e Ischia Ponte se extiende la Spiaggia dei Pescatori, una larga playa de arena fina que pertenecía al barrio de pescadores del pueblo antiguo.
Al sur del castillo, la bahía de Cartaromana tiene una playa rodeada de rocas volcánicas negras modeladas por el mar. Es uno de los pocos lugares donde las fuentes calientes brotan directamente en el mar, así que puedes bañarte en agua templada incluso en pleno invierno. Bajo la bahía están los restos de Aenaria, una próspera ciudad romana entre el siglo I a. C. y el siglo IV d. C.
En el mismo tramo de costa se levanta la Torre del Guevara, que muchos llaman también Torre di Michelangelo: la tradición cuenta que el artista vivió allí durante años para estar cerca de Vittoria Colonna, que entonces residía en el castillo.
Ischia Porto es más reciente de lo que parece. En 1853, Fernando II de Borbón mandó convertir un antiguo lago volcánico en puerto; el vapor real Delfino entró en él en julio de 1854, y la inauguración oficial llegó en septiembre de ese año. En el centro de Ischia, tres pequeños pinares dan hoy sombra al terreno desnudo que dejó la erupción del Arso de 1302. El botánico de la corte Giovanni Gussone devolvió el verde a la lava en 1850 y eligió sobre todo pinos piñoneros por sus copas en forma de sombrilla.
Sobre toda la isla se alza el monte Epomeo, de 787 metros, cuya cima ofrece una vista de 360 grados de Ischia. Para ver la costa y los pueblos más allá de la ciudad, una excursión organizada es lo más cómodo. Por mar, puedes apuntarte a un paseo en barco por la costa con parada en el pueblo de Sant'Angelo o a una excursión en barco por la costa salvaje con paradas para nadar en calas tranquilas. Por tierra, un tour guiado en autobús alrededor de la isla con parada en Sant'Angelo pasa por todos los municipios de Ischia.
Desde Nápoles tienes una excursión de un día con hidroala de ida y vuelta y tiempo libre en la isla, un día en Forio con la travesía en hidroala y el almuerzo incluidos o una excursión a Forio en hidroala con traslado en taxi. Si prefieres pasar el día en agua caliente, elige un día en uno de los complejos de piscinas termales de la isla con traslados desde Nápoles o una excursión de día completo desde Nápoles a un jardín de piscinas termales junto al mar.
Todas las excursiones que pasan por aquí están también en la página de este destino.
Cruzas a pie el puente desde Ischia Ponte, sigues por el túnel abierto en la roca y subes por el camino de herradura; un ascensor dentro de la roca también cubre parte de la subida.
Su islote alcanza los 113 metros de altitud.
Según la tradición local, Miguel Ángel pasó mucho tiempo en la torre por la cercanía de Vittoria Colonna, que vivía en el castillo.
Sí. En Cartaromana, cerca de Ischia Ponte, las fuentes calientes desembocan en el mar, y el agua sigue templada incluso en invierno.
Aparece por primera vez en 813, en una carta que el papa León III envió a Carlomagno. Antes, la isla se llamaba Pithecusa y, en época romana, Aenaria.
Fuentes: Comune di Ischia (CC BY 4.0): castello-aragonese, etimologia-del-nome, il-mare-647a96aa-81c7-48da-b007-278b643f29c4, la-natura.